Decimos que la Gran Historia es una historia escrita desde el amor y solemos asentir y cambiar de tema, ahora que tengo la mirada afinada, me gustaría no pasar de esto, hoy. ¿Qué significa este amor? Voy a partir del dato de que el amor humano es reflejo y participación (en su medida) del amor divino. Lo que estoy experimentando estos días es una necesidad constante de mantener un diálogo total con esta chica. Le escribiría a todas horas si pudiese, quiero saber cómo está, qué hace, qué le gusta, qué le apetece, al final quiero que mi vida esté unida a la suya. Exacto, llevo todo el día bloqueando el móvil para evitar avasallar a una persona que no quiere compartir su vida conmigo de esta manera. Pero vamos a lo significativo de aquí.
Creo que hay algo natural en lo que me está pasando y que viene de la propia definición de amor. Está en su raíz. Amar es darse y amar es mirar hacia el otro. El amor busca una conexión constante y el amor más puro, ese a quien la Gran Historia le debe todo, muestra el amor como entrega total. Lo digo de otra manera. Dios vive queriendo todo el rato estar en conexión total conmigo. Experimentar lo imperfecto de mi amor, aparte del sufrimiento extraño que le acompaña, me puede acercar a vislumbrar lo perfecto del amor que nos espera y que ya tenemos en la Gran Historia. Me revela también lo imperfecto de mi respuesta al amor de Dios.
Otro tema al que le doy vueltas es el de ¿cómo puede algo tan bonito ser fuente de tanto dolor? y la respuesta se me intuye desde el contemplar la herida de la humanidad, una en la que el amor solo puede ser selectivo. "Aún no se ha manifestado lo que seremos" un amor que ha tenido que ser redimido por el amor absoluto. Y, aún así, ¡cómo vale la pena todo esto! Vale la pena amar aunque exponga al dolor. Vale mucho la pena. Creo que esto me está recolocando vitalmente en un lugar mejor
Esta Historia se está escribiendo con letras de oro, la misma historia es preciosa.